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Calidad de Aire

Asesorías

Somos expertos en medir, auditar y analizar la calidad del aire interior de los distintos espacios en los que nuestros clientes desarrollan sus distintas actividades económicas. Esa amplitud y variedad de sectores productivos de nuestros clientes nos desafía a encontrar soluciones cada vez más innovadoras, que permitan optimizar los parámetros, tecnologías y costos asociados a la climatización de los espacios interiores, lo que se traduce en avances permanentes en la calidad del aire y cuidado de las condiciones de temperatura y humedad en sus instalaciones -entre otros aspectos-, generando las condiciones de climatización y cuidado necesarias que incidan favorablemente en la productividad, salud y la calidad de vida de sus colaboradores. De esa forma, en NexClima propiciamos ambientes agradables y adecuados para todas las personas que ocupan y visitan estos espacios interiores, impactando positivamente el entorno de todos quienes participan en la cadena productiva y de consumo, cuidando además el medio ambiente y la búsqueda de la eficiencia energética.

Variables a considerar a la hora de controlar la calidad del aire:

La temperatura seca del aire es el parámetro que nos ayuda a determinar el confort térmico en el interior de un recinto, e indica su nivel de energía calorífica con referencia a un nivel mínimo – 0 absoluto (0ºC = -276 K). El confort térmico en el organismo se mantiene por la homeotermia, que equilibra las ganancias y pérdidas de calor para mantener la temperatura corporal entre los 36 y 38ºC.

Para recomendar el rango de la temperatura interior para proyectos de evaluación de la calidad de aire interior, hay que evaluar parámetros como la humedad relativa, o de confort, que van entre 21ºC a 25ºC, siendo 21-23ºC en invierno y 23-25ºC en verano. Así, el confort y bienestar térmico permite una adecuada respiración y un ambiente interior confortable, garantizando el nivel de oxígeno requerido, lo que facilita la concentración.

La unidad convencional de grados Celsius (que en su valor cero (0), genera el punto de fusión del hielo y en 100, el de ebullición del agua). Pero desde mediados del siglo pasado, esa concepción varió y se estimó como único punto de referencia el punto triple del agua (0,01ºC), que define su valor a partir de la unidad de temperatura absoluta, el Kelvin (Tª (ºC) = T (K) – 273,15).

En tanto, los factores que determinan el confort térmico son la temperatura interior del aire, la superficial, el tipo de fuente de calor, la humedad relativa y el movimiento del aire. Asimismo, las principales fuentes que condicionan la temperatura interior son la radiación solar directa o indirecta, las fuentes internas como ocupación o equipos, los sistemas de calefacción y climatización, el tipo de ventilación usado y el sistema constructivo de la envolvente térmica del edificio.

Todo ello es relevante porque contar con temperaturas adecuadas beneficia la salud. Mientras el frío afecta a los músculos más profundos, reduce su capacidad, favorece rigidez de articulaciones e incide en la capacidad del desarrollo de actividades mentales, las temperaturas interiores elevadas favorecen el crecimiento y la dispersión de bacterias y hongos, reduce la concentración y el rendimiento, aumenta el ritmo cardíaco, aparece la somnolencia y el malestar.

Por ello, evaluar el impacto de la temperatura al interior de los recintos requiere analizar la temperatura integralmente, más la humedad, el movimiento del aire, la actividad metabólica y la vestimenta. También la tasa de renovación del aire, la temperatura del aire interior y de las superficies que envuelven el espacio. Es importante distinguir entre espacios ideales para distintos momentos del día.

La humedad relativa (%) indica el grado de saturación del aire frente a la relación entre la cantidad de vapor de agua contenida en el aire (humedad absoluta) y la máxima cantidad de vapor de agua que el aire sería capaz de contener a igual temperatura (humedad de saturación).

Los niveles sugeridos para la humedad relativa interior ideal para una temperatura normal del interior de un espacio habitado se sitúa entre el 45 y el 50% de humedad, con un margen de valores recomendables entre el 40 y el 60%. Además, se establecen otros rangos MyInBiot (en verde, amarillo y rojo, que van de valores HR 40 a los HR 70%). Se expresa como cociente (%) entre la cantidad de agua que el aire contiene a una temperatura puntual y la cantidad que podría contener si estuviera saturado a la misma temperatura.

Cuando las fuentes de humedad relativa están elevadas, se debe a excesos de vapor de agua en el aire interior. Dependiendo del origen son: condensación, donde el aire interior está cargado de vapor de agua debido al uso normal de un edificio (respiración, evaporación de agua en cocinas, etc.), y entra en contacto con superficies frías de cierres exteriores; capilaridad, derivada del proceso natural de ascenso capilar del agua existente en el subsuelo, sin una adecuada barrera horizontal impermeable que lo impida. También las patologías constructivas, producto de una construcción deficiente (impermeabilizaciones que implican filtración de agua en el interior del edificio o el humedecimiento de los materiales) y las condiciones meteorológicas externas con alta humedad ambiental. Apenas un edificio es ocupado se genera vapor de agua. De hecho, una persona en reposo, por cada hora, es capaz de emitir 60 gramos de vapor de agua.

En ambientes con humedad relativa elevada, hay riesgos asociados, lo que merma el confort de las personas, dificultando incluso la respiración, sube la proporción de gérmenes patógenos en el aire y la probabilidad de proliferación de mohos, el riesgo de desarrollar enfermedades fúngicas y reacciones alérgicas por contacto con esporas y moho; produce sensación de fatiga y genera malos olores, a la vez, que daña los materiales de construcción y eleva el costo energético. En tanto, si la humedad es muy baja genera irritación y sequedad de las mucosas respiratorias y oculares (garganta seca, resfríos, molestias cutáneas), hay más polvo en el ambiente y microorganismos en suspensión, entre otros.

El dióxido de carbono es un gas inodoro, incoloro e insípido. Se trata de una molécula muy estable y, aparentemente, no es un gas tóxico, pero puede llegar a ser asfixiante en concentraciones muy elevadas. Su medición contribuye a evaluar la calidad del aire interior de un espacio y de su tasa de renovación de aire. En ambientes exteriores, el nivel de concentración de CO₂ es del orden de 350-400 ppm (partes por millón). El ambiente está saturado con valores que superan los 800 a 1.000 ppm. Desde los 2.000 ppm se produce dolor de cabeza, cansancio y apatía general, y los 5.000 ppm, al generar desvanecimientos. En rangos MyInBiot (verde, amarillo y rojo, los niveles van de menos de 800 a 1500 ppm (partes por millón, la unidad de medida de la concentración).

La respiración de seres humanos y animales produce CO₂. También es el resultado de la combustión de cualquier sustancia que contenga carbono. En estufas mal selladas u otros procesos o un exceso de ocupación en un recinto y con ventilación deficiente, sin la regulación de la adecuada renovación del aire, se registran niveles de CO₂ que superan lo aceptable. Espacios interiores con bajos niveles de CO₂ son sinónimo de adecuada renovación de aire y el aire fresco registra niveles de CO₂ en torno a 400 ppm. Sin embargo, altas concentraciones provocan fatiga, malestar, aumento del ritmo respiratorio, somnolencia y disminución de la productividad, entre otros.

Ventilar es la principal medida para disminuir la concentración de CO₂ al interior de edificios. Debe hacerse proporcionalmente al ritmo de producción de CO₂, sobre todo, por la ocupación de personas y animales o por sistemas de combustión (estufas, chimeneas, cocinas, etc.). Si hay calderas o estufas en el interior, se recomienda que sean impermeables, faciliten el aporte de aire exterior directo y mantener el tiro alto en el encendido.

Las partículas en suspensión en el aire son una mezcla compleja de sustancias de diversa composición química y naturaleza física, con un tamaño variable que va de 0,005 a 100 μm y que no se detectan a simple vista. La composición de estas partículas en suspensión es una mezcla heterogénea, desde compuestos poco volátiles, amianto, esporas de hongos, bacterias, todo tipo de alérgenos e, incluso, metales pesados. Cuan tóxicas son depende de su composición específica, pero una cantidad elevada de polvo en suspensión puede derivar en problemas para la salud, sobre todo, las partículas inferiores a 1–5 μm que pasan mayormente sin filtrar, de las vías respiratorias a los alvéolos pulmonares.

La medición de estas partículas agrupa a las de diámetro menor a 0,1 micras a 50 micras. Las de mayor tamaño suelen depositarse por gravedad en el polvo del suelo y superficies interiores. Se expresan como PM (material particulado, por sus siglas en inglés), y el diámetro de partícula como subíndice en μm (siendo PM1, PM2,5 o PM10 las más frecuentes). Cuanto mayor es el tamaño de las partículas, menor es el tiempo que permanecen en suspensión. Partículas mayores a 10 μm se depositan rápidamente en el polvo, pero las de PM10 (con diámetro ≤ 10 μm) pueden permanecer suspendidas por horas. Las partículas PM2,5 (con diámetro ≤ 2,5 μm) pueden estar en el aire durante semanas y son más susceptibles de desplazarse mediante los sistemas de ventilación.

La relación de partículas en suspensión en el aire interior con la contaminación ambiental exterior es directa. El tráfico (en especial, por vehículos diésel) o la industria (chimeneas, carbón, incineradoras, canteras, determinados trabajos agrícolas, etc.) son las principales fuentes de emisiones, y -en función del sistema de ventilación y filtros- pueden detectarse en ambientes interiores. En edificios surge en aparatos de combustión, aunque también puede tener un origen biológico (polen, esporas, bacterias u hongos).

Cuando hay bajo nivel de partículas en suspensión, también es bajo el nivel de polvo en suspensión y, por ende, hay pocas sustancias irritantes, alérgenas y/o contaminantes, porque un aire libre de partículas en suspensión es un aire limpio. Pero cuando los niveles de partículas en suspensión son altos, el ambiente se vuelve adverso, se irritan las vías respiratorias y/o alérgicas, con disímil impacto sobre la salud.

Como mejoras, adecuar el sistema y mantener las instalaciones de ventilación ajustados a los niveles de contaminación exterior e interior, evitar el humo del tabaco en interiores, usar aspiradores con filtros de partículas finas (HEPA o ULPA, por ej.) y garantizar la limpieza interior sin arrastre de polvo (uso de paños húmedos), entre otras.

El aldehído más importante es quizás la sustancia tóxica más común en los espacios interiores. En condiciones normales de temperatura y presión, es un gas con un olor intenso y penetrante. Es hidrosoluble y muy volátil. Este compuesto tiene amplios usos en la industria, adhesivo, biocida, conservante, desengrasante, desinfectante, disolvente, endurecedor, fungicida, impermeabilizante, limpiador, lubricante, microbiocida, pesticida, protector de madera e, incluso, como refrigerante. Presente al interior de edificios, en materiales de construcción (tableros de virutas aglomeradas y otros materiales derivados de la madera, equipos, tratamientos, productos de higiene y cosmética, gases de escape y humo de tabaco).

En mercados como el europeo, las exposiciones laborales de corta duración (VLA-EC) permiten 0,3 ppm o 370 µg/m³, pero no hay referencia para interiores de viviendas, siendo su unidad de medida de la concentración de formaldehído en el aire en µg/m³, ppm o ppb (partes por billón).

Al pasar de entre 80% y 90% de nuestro tiempo en espacios interiores, la temperatura, humedad, renovación de aire o la presencia de sustancias contaminantes como el formaldehído, caracterizan un adecuado ambiente interior y condicionan nuestra salud. En situación de riesgo, causaría alergias, dolor de cabeza, irritación de las mucosas, tos y caída del cabello, por ej. Integra la lista negra de ISTAS, por considerarse cancerígena, mutágena, neurotóxica, sensibilizante y alérgena.

La forma de mejorar su impacto es ventilar y renovar el aire, eliminar la fuente contaminante y/o sellar la misma y barniz sellante para formaldehído, y usar productos libres de la sustancia.

Los compuestos orgánicos volátiles -COVs o VOCs (volatile organic compounds), son todos los hidrocarburos presentes en estado gaseoso a temperatura ambiente normal o que son muy volátiles a dicha temperatura. Se trata de compuestos orgánicos que a 20ºC tienen una presión de vapor de 0,01 kPa o más, o una volatilidad equivalente en las condiciones particulares de uso y un punto de ebullición entre 50 y 260ºC. Liberados por disolventes, pinturas y otros productos de uso común en edificios.

Los TCOV son compuestos orgánicos totales, que consideran la suma de todos los COVs medidos en el aire interior. Más de 120.000 sustancias químicas y de 12 millones de compuestos publicados, de los cuales solo una pequeña parte está estudiada desde una perspectiva médica y existen valores límite para unas 500, solo en el ámbito laboral/profesional. Eso sí, para la vivienda no hay regulación específica sobre contaminación por COV.

Su concentración en el aire se mide en ppb (partes por billón) o µg/m³, de una relación de alcoholes, aldehídos, cetonas, aminas, siloxanos e hidrocarburos aromáticos y alifáticos, mientras que los límites de recomendación se clasifican en P50 (Percentil 50), para un valor normal. No es considerada suficiente evidencia para acción urgente, pero P90, es de atención. Para su medición, valores derivados de riesgo toxicológico (TVOC= 1000 µg/m³), desde débilmente significativo (con 100–300 µg/m³) a extremadamente significativo: (>1000 µg/m³).

No hay valores de referencia para interiores de viviendas ni para los compuestos orgánicos totales.

Alemania, en tanto, usa los rangos MyInbiot, que clasifica los TCOV de la Agencia Federal Medioambiental alemana, a partir de los cuales, y en función del tiempo de exposición, pueden derivar en reacciones alérgicas y sensibilizantes, hipersensibilidades o enfermedades de diversas patologías. La segmentación de cinco status, que van desde excelente a insalubres, con 0 (con buena calidad del aire) a 5500 ppb, que implica acción inmediata, con valores inaceptables.

Se encuentran en disolventes, pinturas, pegamentos, barnices, en elementos plásticos, mobiliario, materiales de construcción (aislantes, tableros de acabado, espumas), productos de limpieza, higiene y mantenimiento en edificios. Son compuestos comunes, fácilmente localizados en interiores de edificios.

Un ambiente interior sin COV implica un ambiente enfocado a la salud, sin irritantes o sustancias potencialmente alérgicas, que garanticen el bienestar, con impactos positivos sobre la productividad y creatividad de sus ocupantes. Al revés, los COV inciden durante su aplicación y los primeros días y semanas inmediatas. Aunque algunos compuestos sustitutivos para los más frecuentes y de mayor impacto sobre la salud están siendo sustituidos por alternativas con mayores puntos de ebullición, y -por tanto- pueden liberar gases por más tiempo, con el consecuente riesgo para la salud.

Generalmente liposolubles, a corto plazo, generan reacciones alérgicas, dolor de cabeza, irritación de las mucosas, picor de nariz, ojos enrojecidos, tos, fatiga, mareos o manchas en la piel. A largo plazo, en tanto, pueden dañar el hígado, riñones o el sistema nervioso central e –incluso- pueden ser cancerígenos.

Renovar el aire es esencial, así como usar productos de construcción y acabado certificados con bajas emisiones de COV (EC1 plus), revisión de productos de higiene y limpieza.

Otros compuestos que se deben medir en los espacios interiores son: Radon, Ozono, CO (Monóxido de carbono) y Nox (ácido nitroso).

Calidad de Aire

Monitoreo y control de la calidad del aire

Mediante la iluminación por colores Airea indica la necesidad de ventilar el espacio en que se encuentra, en función del nivel de CO2 (como indicador principal).  Permite conocer el estado del aire en las estancias cerradas y minimizar el incremento del consumo energético en calefacción por las recomendaciones de ventilación. Los umbrales que definen a qué color corresponde el nivel de la calidad del aire son personalizables a través de la plataforma Airea Sensor. Por defecto, Airea viene preconfigurado con umbrales que garantizan los niveles de calidad de aire definidos por las autoridades sanitarias.
El Sensedge es un monitor de calidad del aire de alta precisión y soluciones de datos para consumidores, empresas, gobiernos y uso industrial que da información completamente en línea e instantánea de la calidad de aire a través de su pantalla táctil. Obtén en línea la información de los principales contaminantes y factores que afectan la calidad del aire interior, incluyendo PM2.5 (polvo fino), CO2, temperatura y humedad. Supervisa desde cualquier lugar con una aplicación. Obtén acceso a las tendencias históricas y reciba alertas cuando el aire supere los umbrales predeterminados. Funciona con otros electrodomésticos a través de Apple HomeKit e IFTTT. Configura tu ecosistema inteligente para proteger automáticamente tu hogar contra contaminantes y alérgenos. Conexión WiFi (2,4 GHz) y BMS para edificios inteligentes. Soporte para smartphones y tabletas iOS y Android.
Mide y mejora, en tiempo real, la calidad del aire interior monitorizando las instalaciones de clima y ventilación, calculando minuto a minuto la forma óptima de ventilación en cada espacio. Esto se consigue aplicando una serie de algoritmos que constantemente calculan los ratios de aire interior y exterior que la instalación debe utilizar para que -dependiendo del aforo, la temperatura y la humedad- el aire que se respira sea de la mayor calidad posible. El sistema, de fácil instalación, hace que el incremento de la ventilación no se traduzca en una subida del consumo energético.
El formaldehído, el aldehído más importante, es quizá la sustancia tóxica más común en los espacios interiores. Se presenta como un gas, con un olor punzante, intenso y penetrante. Es hidrosoluble y muy volátil. Es una sustancia de amplia presencia en la industria debido a su utilización como adhesivo, biocida, conservante, desengrasante, desinfectante, etc. Muy presente en interiores de edificios, debido a materiales de construcción

Es por eso que Inbiot tiene un dispositivo que -además de todas las demás variables- monitorea también la concentración de formaldehído, lo que es clave en edificios de la salud, hospitales, consultorios u otros centros sanitarios, donde es vital garantizar una adecuada calidad ambiental. A través de esta solución se mejoran las condiciones ambientales de los usuarios y trabajadores, las condiciones de salubridad de los espacios, se contribuye a la recuperación de los pacientes y se optimiza el mantenimiento y regulación de las instalaciones.
Integramos las nuevas tecnologías para facilitar el trabajo de los responsables de la conservación de las piezas expuestas o almacenadas en museos o edificios históricos. Aseguramos un buen entorno micro climático de conservación de las obras y enviamos alertas por correo electrónico y, opcionalmente, por mensajes cortos SMS cuando alguno de los sensores sobrepasa los umbrales definidos por el propio usuario.
Tales Technology dispone de los equipos necesarios para la implementación de Zonas de Bajas Emisiones para industrias mineras, de medio ambiente, de gobierno o empresas certificadoras. Así, ayuda a las administraciones adaptándose a sus necesidades para conseguir ciudades libres de contaminantes mediante soluciones como TALES 180º Exterior.

La instalación de una red de sensores ofrece la posibilidad de visualizar todos los datos combinando los diferentes dispositivos de medición desde un solo lugar. Así, permite vigilar la calidad del aire y los parámetros meteorológicos, detectar posibles desastres como inundaciones y alertar a la ciudadanía, identificar fuentes de contaminación para actuar y mejorar la salud ambiental, y obtener una visión global para mejorar la planificación de políticas.

Mediante su monitoreo continuo de la calidad del aire ambiente, TALES 180º Exterior ofrece ventajas como el bajo coste de la solución y del mantenimiento de la misma, una gran resistencia a condiciones climáticas extremas de temperatura y humedad, una alta precisión con más del 90% de exactitud o un software avanzado con un panel de control en tiempo real, informes, mapas y alertas inteligentes.

Además, cuenta con sensores integrados para medir 17 parámetros, ampliables hasta 30 parámetros de calidad ambiental. De la misma manera, soporta hasta 9 protocolos de comunicación inalámbricos y por cable.
¿Quieres proporcionar el hogar más saludable posible a tu familia? El monitor inteligente de calidad del aire interior de Netatmo nos muestra cómo hacerlo. Ya sea que se trate del mejor nivel de ruido para dormir profundamente o de los niveles de humedad adecuados para un niño con asma, el monitor mide lo que importa con sus sensores, resalta los problemas potenciales e indica cómo solucionarlos. Puedes saber cuándo encender o apagar tu humidificador; aprender a reducir la contaminación del aire en interiores; controlar el nivel de ruido para lograr un sueño reparador; asegurarte de que la temperatura sea la adecuada, tanto de día como de noche. Podrás incluso conectar varios dispositivos “Smart Indoor Air Quality Monitor” para monitorear los datos de todas sus habitaciones en una sola aplicación.

Calidad de Aire

Ventilación y Purificación

Proyectamos sistemas de ventilación interior que logran efectivamente la renovación del aire en una edificación mediante extracción o inyección de aire, de acuerdo con las tasas normativas y que no produzcan pérdidas/ganancias de calor excesivas por las infiltraciones de aire. El desarrollo del proyecto de ventilación se realiza mediante el estudio de las características arquitectónicas, uso y necesidades de cada área.
Con los sistemas de ionización bipolar de nuestro partner AtmosAir se logra que un edificio recicle aire limpio y acondicionado, se pueden eliminar las esporas de moho, los compuestos orgánicos volátiles y otras partículas no deseadas y, al mismo tiempo, ahorrar en las cuentas de energía. Reutilizar el aire acondicionado interior, en lugar de reemplazarlo constantemente con aire exterior que necesita acondicionamiento, reduce drásticamente la cantidad de energía utilizada por los sistemas HVAC de los edificios.
Con nuestra marca Bettair brindamos soluciones innovadoras de purificación de aire interior, donde el desafío de clima no sólo es mantener un buen nivel de confort en las instalaciones, sino también que mantenga un alto nivel de calidad del aire, sea eficiente y ad hoc con el medio ambiente, y lo más importante, que sea saludable para las personas que respiran en su interior.
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